sábado 12 de enero de 2008

Homenaje


No soy especialmente mitómano, pero admiro sin reservas a los hombres y mujeres que llevan sus heroicidades con sencillez y dignidad, reconocen el mérito ajeno de las mismas y dedican la fama o fortuna adquiridas a tratar de mejorar el mundo. Sir Edmund Hillary era uno de esos personajes. Un hombre a carta cabal, honrado y generoso, que sobrellevó su increíble gesta con la discreta grandeza de los seres excepcionales. Si alguien puede descansar en paz, es él.

2 comentarios:

Tawaki dijo...

Me alegra que lo hayas traído aquí porque este hombre se merece que lo recuerden.

Un abrazo.

rythmduel dijo...

Otro para ti.