domingo 23 de marzo de 2008

El siempre interesante Mr. Cronenberg


Ayer por la noche vimos la última película de David Cronenberg, "Promesas del Este". Sin resultar redonda, destaca muy por encima de la media cinematográfica habitual. Sigue siendo un film Cronenberg: impecable factura técnica, excelente selección de actores (soberbios Viggo Mortenssen, Vincent Cassel y Armin Mueller-Stahl) y una sobriedad de estilo muy de agradecer en estos tiempos de excesos de todo tipo. Ello no significa frialdad, ni mucho menos. Bajo la piel de los personajes corre un torrente de emociones que de repente estalla frente al espectador en instantes durísimos, casi apocalípticos (basta recordar "Una historia de violencia").

Confieso que siempre he seguido con interés la carrera de Cronenberg. Me parece un ejemplo de coherencia y honradez creativas. Sus películas, mejores o peores, nunca dejan indiferentes. Es responsable de algunas de las imágenes más poderosas y momentos más inquietantes del cine actual. Todavía me estremezco con las interfaces orgánicas de "ExistenZ" o con las prácticas límite de los protagonistas de "Crash". ¡Hasta ha conseguido que nos compadezcamos de una asquerosa mosca! Sin embargo, lo importante con este director es no quedarse en la superficie; todas sus obras pretenden ofrecer una reflexión tremendamente personal e interesante sobre los paradigmas del hombre moderno.