domingo 16 de marzo de 2008

Resurrección

Enfermé al cabo de las elecciones, con los últimos coletazos del invierno y sobreviviendo a duras penas a trabajo y Máster. Regreso al mundo, todavía maltrecho, con una primavera reventona en ciernes y los vecinos huidos en desbandada. El silencio de la calle augura unos días tranquilos. Queda todavía la tos recalcitrante, el cuerpo dolorido y el convencimiento de haber apurado demasiado el motor durante los últimos meses.

Mi particular aviso a navegantes.

PD: ... y nuestro voto, valió, mucho.


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4 comentarios:

A ver si acabas de una vez el puto master...

Y resucitas de verdad. Que eso no es vida, córcholis.

Estoy convencida de que cada cosa tiene su momento. Y cuando has superado los 40 y estudiaste en su día, no se debería volver a hincar los codos jamás.

Llámame taruga si quieres, pero es lo que pienso. La vida es demasiado corta para andar así de acelerado, Rythm...

17/3/08 7:27 PM  

Discrepo cariñosamente, Teresa... pero sí que estoy de acuerdo en que debo levantar el pie del acelerador. Aunque me encante aprender cosas nuevas. Ir a por todo al 100% no es bueno para la salud. Un besazo.

17/3/08 9:40 PM  

Aprender... que no estudiar. Más que me gusta a mí aprender cosas nuevas o ampliar las que ya sé, no te gusta a ti, te lo aseguro. A ver si me explico bien. A lo que me refiero yo es que nada de exámenes, nada de obligaciones lectivas o pedagógicas, que bastantes crea la adultez, como para tener más.

18/3/08 3:00 PM  

Jejeje, te entiendo... Hacer los deberes a nuestra edad es duro, máxime cuando ya tienes encima un buen puñado de obligaciones laborales y familiares.

Un beso.

19/3/08 8:18 AM